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martes, 18 de diciembre de 2007

Lavada de cerebro. Cerca, muy cerca


Sabido es que la publicidad es un gran recurso para evaluar como podemos convencer al ser humano de que haga cosas que sin ella no haría. Es decir, es el arte y la ciencia de la manipulación. Todo lo que nos van contando sobre un producto o servicio, busca que nos acerquemos a él y lo compremos o consumamos. Lo necesitemos o no.

Pero dependerá de si es que esa publicidad "engancha" con nosotros o no para que sea efectiva. Y en eso vaya que se gastan buenas cantidades de dinero los señores publicistas, pues muchas veces van a oscuras a tratar de convencer al respetable de los éxitos de su producto.

Pues ello parece que será distinto en poco tiempo. Leí en Puro Marketing que ya se había encontrado la forma de medir la reacción cerebral frente al estímulo publicitario. Así, se podrá saber si un estímulo es considerado positivo o negativo, en función de la actividad cerebral que despierte en el receptor, sin que éste diga ni pe. Todos son sensores cerebrales que van detallando las reacciones de un individuo mientras contempla cualquier cosa.

Estos sensores se colocan en el cerebro para rastrear su actividad. Pero también se colocan en el cuerpo para evaluar el ritmo cardiaco, respiratorio, temperatura de la piel, movimientos de la cabeza, pulsaciones, parpadeos, etc.

Los desarrolladores son la empresa Emsense. En su web, bastante bien hecha, por cierto, explican algunas cosas más de cómo funciona todo esto. Si te gusta algo más sofisticado, este artículo de Technology Review es más explícito (bueno, en realidad, lo explícito acá es un chiste). En este link encontrarán además, una aplicación en el mundo de la política, reseñado en el Wall Street Journal.

Digo. Si esto ya se puede hacer, supongo que pronto, muy pronto, más cerca de lo que creemos, podremos introducir estímulos que orienten la conducta humana. Digo 2. ¿Toda esta ciencia no la estamos desaprovechando en cosas que valgan más la pena?

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