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lunes, 12 de noviembre de 2007

¿Dónde está la plata? El negocio de la música



Como nunca antes hemos visto, pensar en ganar dinero vendiendo discos es una idea extraña. Pocos en la industria musical se enfocan sólo en la música para hacer un negocio rentable. Los músicos empiezan a darse cuenta de ello y las agencias también.

De acuerdo con un artículo publicado en Reveries.com, el verdadero dinero en el negocio de la música se basa en discos que no sean éxitos inmediatos, sino que tengan detrás toda una estrategia que genere que una agrupación se transforme en una marca para sus fan.

Es un hecho, dice el artículo, que los éxitos que se meten rápidamente en el top del Billboard, venden en promedio menos copias que aquellos lanzamientos que trabajaron su camino de manera más lenta.

Las estrategias para convertir la música en dinero se ha denominado 360º y consiste en darle mayor peso a las presentaciones en vivo, al merchandising y a la promoción de diversos productos antes que a la venta de discos. En un contexto en el que la piratería y la descarga P2P de música han alcanzado niveles impresionantes, esto se volvería aún más importante.

Hace 7 años, según The Economist, 2/3 partes de los ingresos de los músicos se basaban en la venta de los discos que grababan. Y sólo 1/3 en giras y merchandising. Esta proporción se habría invertido hoy en día. La agresividad de las presentaciones y la vuelta a la moda de los mega conciertos, han hecho que los ingresos por conciertos se eleve de 1.700 millones de dólares en el año 2.000 a 3.100 millones en el año 2.006. Sólo en EEUU.

Incluso etc, el famoso blog del marketing en español, incorpora el tema en una entrada reciente diciendo:

¿Los límites? Parece no haberlos viendo la lista de productos que comercializan bajo su nombre o el de sus bandas. Kiss, por ejemplo, vende desde condones hasta ataúdes de edición limitada, además de cepillos de dientes musicales o biberones.

Cada vez ganan menos con la venta de discos, así que pocos son los que no han sucumbido a la tentación de explotarse como marcas. Ejemplo de ello es Bruce Springsteen, que ha rechazado varias ofertas. Uno de los que dijo que no hace años, pero que ahora está más que sumergido en el negocio es Mick Jagger, que si bien durante los 60 estuvo contra el capitalismo, ahora su banda es uno de los mayores ejemplos de cómo convertir una banda en marca. Los Rolling Stones no sólo se han aliado con Sprint y Budweiser para patrocinar conciertos, venden desde la tradicional camiseta o cazadoras hasta sujetadores con la mítica lengua.


La estrategia de marketing, más allá de la condición de los contratos, supone conceptualizar cada producto musical que se entregue al público. El ejemplo es el novel grupo británico Paramore. Ellos, y su agencia, definieron una estrategia de marketing que privilegiaba presentaciones en locales pequeños e íntimos. Empezaron a acumular una masa relativamente pequeña pero fiel de fans, que se han transformado en una multitud que mediante el boca a boca van haciendo de Paramore un producto de culto. A eso le sumaron un cuidado sentido de la moda, que han mantenido en sus presentaciones en vivo. Sus primeras ventas fueron bajas. Pero ahora se están transformando en un éxito de taquilla. Con fans muy fieles además. Yo confieso que no he escuchado a Paramore, y no creo que me guste además, pero habrá que ver su evolución. Acá les dejo un vídeo del grupo para que lo evalúen:



Las agencias musicales saben que este es el camino. Si bien al inicio le pedían a sus artistas que se enfocaran en la promoción de los discos antes que en conciertos, giras y merchandising, ahora se ofrece contratos de tipo 360º para asegurar la rentabilidad de la apuesta. Son los grupos y músicos más jóvenes los que aceptan con mayor entusiasmo esta propuesta. Es que es claro. Si la entrada más cara al último concierto de The Police costaba más de 900 dólares, la colección completa de sus discos se conseguía a menos de 100 dólares. La ecuación es clara. Los contratos 360º incluyen, además de los convenios clásicos pro la venta de discos, conciertos, merchandising y promoción de otros productos. Negocio redondo.

Es que la música como negocio y como concepto, está virando. En julio, Prince, el artista británico que más dinero ganó con conciertos en los últimos tiempos, regaló su álbum Planet Herat con al compra del diario Mail on Sunday.

Radiohead, grupazo, está revolucionando las estrategias del marketing musical. Puso su último disco on line y la descarga de las canciones era libre. Eran los consumidores los que decidían cuánto dinero querían dejar por cada descarga. Claro que más del 60% que descargó alguna canción no dejó nada, pero los que sí dejaron hicieron que el promedio por descarga supere los dos dólares. Se ha llamado a esto la “democratización de la música

Dicen, no me consta pese a lo fanático que puedo ser, que Andrés Calamaro difundió gratuitamente por su web algunos de sus discos, como una medida de rebeldía frente al poder de las multinacionales de la música. En todo caso acá encontrarás opiniones del genial músico argentino sobre el tema.

En el Perú, Libido se enfrentó a la piratería bajando radicalmente los precios de sus discos y optando pro un canal de distribución similar al de los circuitos piratas. Además, firmó un contrato más que interesante con Telefónica.

Estos son algunos de los ejemplos que nos sirven para darnos cuenta de que las cosas se están viendo distintas en la música moderna. Si tienes más de estas experiencias, cuéntalas y coméntalas.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

100 dolares por los cd de police, aja. Y cuanto cuesta producir eso? 5 dolares?

El Mandala dijo...

Probablemente menos, ya que las placas ya están listas (es un proceso de reimpresión). Pero a lo que hacía referencia el párrafo es a la diferencia entre el costo de una entrada al concierto y lo que puede costar un CD. Dónde está el negocio.

Muchas gracias por tu comentario.